Obra

La última medida de arroz

Kaguragi Aki por

En una ciudad de provincia donde ya no se puede comprar arroz en ningún lugar, solo queda una medida gō de arroz. Mientras la familia de Shinomiya Seiichi — especialista en la ética de la alimentación — discute quién debe usarlo y cómo, se ve obligada a reconsiderar qué significa comer y dar: una historia de seis capítulos sobre alimentación y familia.

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  1. Capítulo 1 La medida que quedaba El arroz ha desaparecido de los estantes de Aogawa durante semanas. Cuando Chiyo encuentra un único gō olvidado en el fondo de un viejo recipiente, la familia Shinomiya debe decidir juntos qué hacer con la cosa más preciosa que queda en la ciudad. 5 min de lectura
  2. Capítulo 2 El filósofo de la alimentación Seiichi ha pasado su vida teorizando la ética de la alimentación. Ahora, con un gō de arroz sobre la mesa, la simple pregunta de su nieta — ¿alguna vez ha tenido realmente hambre? — devuelve al filósofo al abismo entre la teoría y lo real. 6 min de lectura
  3. Capítulo 3 Entre el mundo y la ciudad Tetsuya expuso a su hermano Kentaro las cifras que había recopilado en la oficina de la cooperativa. «Mira esto. Solo en Aogawa, las reservas de arroz son prácticamente cero. Los suministros de las regiones vecinas también se han interrumpido.» 8 min de lectura
  4. Capítulo 4 La perspectiva de la nieta Misaki estudiaba 'sistemas alimentarios sostenibles' en una clase en línea. Cuando el profesor en pantalla dijo que 'la crisis actual es, de hecho, también una oportunidad', recordó un pasaje del libro en el estudio de su abuelo. 8 min de lectura
  5. Capítulo 5 El peso de un grano Chiyo había escuchado el debate de la familia en silencio. A veces asentía y a veces inclinaba la cabeza, pero en su mayor parte no decía nada. Y cuando todos habían terminado de exponer sus puntos de vista, se levantó lentamente. 8 min de lectura
  6. Capítulo 6 La forma de compartir El último gō se dividió en tres. Un tercio se cocinó esa misma noche, y se compartió entre toda la familia y una familia vecina con niños pequeños. Mientras saboreaban cada grano, nadie habló. 8 min de lectura